Teoría del Cerebro Triuno del Dr. Paul D. MacLean
Bibliográfia
El Dr. Paul D. MacLean, neurólogo y psiquiatra que desarrolló la intrigante teoría del "cerebro triuno" para explicar su evolución y para intentar conciliar el comportamiento racional humano con su lado más primitivo y violento, murió en el 26 de diciembre en Potomac, Maryland Tenía 94 años. La muerte del doctor MacLean fue confirmado por su familia. A finales de los 40, mientras era un joven investigador de Yale, el Dr. MacLean se interesó por el control del cerebro de las emociones y el comportamiento. Después de estudios iniciales de la actividad cerebral en pacientes epilépticos, se centró en gatos, monos, y otros modelos, utilizando electrodos para estimular las diferentes partes del cerebro en animales conscientes. Luego registró las respuestas y, en la década de 1950, comenzó a trazar los comportamientos individuales tales como la agresión y la excitación sexual y sus fuentes fisiológicas. El Dr. MacLean determinó como que el centro de las emociones en el cerebro estaban en el sistema límbico y describió un área que incluye las estructuras llamadas hipocampo y la amígdala. Desarrollando las observaciones formuladas por el Dr. James W. Papez de Cornell, propuso que el sistema límbico se había desarrollado en los primeros mamíferos para controlar las respuestas de lucha-huída y de reaccionar tanto ante las sensaciones emocionales placenteras como las dolorosas. El concepto está ampliamente aceptado en la neurociencia. El Dr. MacLean dijo que la idea del sistema límbico lleva a reconocer que su presencia "representa la historia de la evolución de los mamíferos, de la familia y su modo de vida distinto."
La teoría del cerebro truino.
Las investigaciones de MacLean sugieren que nuestro cerebro se desarrolló incorporando cada vez funciones más complejas, sin embargo en lugar de integrar las funciones más primitivas en el resto del cerebro, estas funciones continuaron siendo gestionadas por la estructura más antigua ya que era la que estaba altamente especializada en gestionar dichas funciones. Algunos detractores de esta teoría afirman que no se puede simplificar el funcionamiento del cerebro a esta estructuración, debido a que, por ejemplo, no se puede entender un cerebro cognitivo sin su aspecto emocional y viceversa. Sin embargo, la teoría en ningún momento afirma que una parte del cerebro actúa independientemente de la otra, sino que es una forma de estructurar el cerebro para poder entender su funcionamiento, basada en su desarrollo evolutivo y en la complejidad de sus funciones y que para nada excluye que el cerebro funcione en red mediante la interacción de todas y cada una de sus estructuras.
La teoría de MacLean dice que el cerebro se puede dividir en tres estructuras principales, según la complejidad de sus funciones:
1. El cerebro instintivo o reptiliano
Que compartimos básicamente con el resto de los reptiles.
Que compartimos básicamente con el resto de los reptiles.
2. El cerebro límbico o mamífero
Que compartimos con la mayoría de los mamíferos.
Que compartimos con la mayoría de los mamíferos.
3. El cerebro cognitivo-ejecutivo
O cerebro humano que, aunque lo poseen otros animales de forma poco evolucionada, se puede decir que es el que nos hace humanos por el desarrollo que alcanzó en el homo sapiens-sapiens, hace unos 150.000 años, según los antropólogos.
O cerebro humano que, aunque lo poseen otros animales de forma poco evolucionada, se puede decir que es el que nos hace humanos por el desarrollo que alcanzó en el homo sapiens-sapiens, hace unos 150.000 años, según los antropólogos.
Los tres cerebros se desarrollaron en forma de capa uno por encima del otro.
El cerebro instintivo o reptiliano
Está compuesto por el tallo cerebral, los ganglios basales y el sistema reticular y ocupa el 5% de la masa cerebral. Su función principal, al igual que en el resto de las especies, es asegurar nuestra supervivencia y la de la especie. Esta área cerebral no entiende de pasado o futuro, sólo vive el presente y así reacciona.
v Actúa como primer filtro:
e la información que percibimos del medio ambiente.
e la información que percibimos del medio ambiente.
v Su función es actuar :
Y ante posibles amenazas sólo tiene dos tipos de respuesta:
Y ante posibles amenazas sólo tiene dos tipos de respuesta:
v Ataque o huida:
Es el responsable de nuestra resistencia al cambio ya que evalúa a lo conocido como seguro y a lo desconocido como peligroso para la supervivencia.
El cerebro límbico o mamífero
Está constituido por 6 estructuras y ocupa el 10% de la masa cerebral:
1. La amígdala (emociones)
2. El tálamo
3. El hipotálamo
4. Los bulbos olfatorios
5. La región septal
6. Hipocampo (memoria)
Con la aparición de este cerebro, aparece la capacidad de aprender y modelar las respuestas automáticas pro-supervivencia y por lo tanto memorizar nuevas respuestas para poder utilizarlas en situaciones futuras semejantes. Es decir procesa experiencias presentes y pasadas.
Un reptil nace con todo lo necesario para sobrevivir y su capacidad de aprendizaje es muy limitada. Sin embargo un gatito nace sin saber cazar y es el aprendizaje lo que le permitirá sobrevivir.
El cerebro cognitivo-ejecutivo o cerebro humano
Es la parte más desarrollada del cerebro y en los seres humanos es la que nos diferencia del resto de los animales. Su función cognitiva-ejecutiva hace referencia a la capacidad de procesar la información de forma consciente. Ocupa el 85% de la masa cerebral, no obstante el cerebro instintivo y el cerebro límbico, a pesar de ocupar sólo un 15% de nuestro cerebro tienen una influencia enorme en nuestra actividad cerebral debido a que son los primeros en evaluar los estímulos percibidos –¿recuerdas los 125 milisegundos?-. El cerebro cognitivo, se enciende siempre después de los cerebros anteriores, la información tarda 375 milisegundos más en llegar a esta estructura cerebral, y es de acción lenta ya que consume mucha energía.
Es donde se llevan a cabo los procesos intelectuales superiores, el desarrollo social, el proceso racional de entendimiento y análisis, la planificación y la habilidad de procesar experiencias futuras y la creatividad mediante la imaginación.
En él se encuentra la parte que nos hace realmente humanos y ésta son los lóbulos pre-frontales y está estructurado en dos hemisferios, el hemisferio izquierdo está asociado con el razonamiento lógico, el análisis, la descomposición de un todo en partes y el lenguaje y el hemisferio derecho está asociado a la creatividad, la imaginación, los procesos asociativos globales, las relaciones espaciales y al proceso de las emociones
Esta vez ha habido más información que en las ocasiones anteriores, pero creo que era necesario para redondear el tema.
Esta teoría es de mucha utilidad en la aplicación de las neurociencias en la investigación de mercados, por lo que su entendimiento es fundamental para explicaciones posteriores.
MacLean en 1970 propone una concepción de que un conjunto de estructuras neuronales funcionan como un sistema que es fundamental en la determinación de las emociones en el humano, ubicándolo alrededor de la frontera o borde entre el telencéfalo y el diencéfalo, de ahí el término límbico, en latín limbus que significa “borde”.
Al determinar éste sistema límbico dentro de una teoría que pretendía explicar los procesos emocionales en todos los niveles de complejidad, surge la hipótesis del cerebro triple.
Bajo este enfoque, el cerebro experimentó tres grandes etapas de evolución de modo que en los mamíferos superiores se manifiesta una jerarquía de tres cerebros en uno, por eso el término de cerebro triple (en inglés triune, esto es “tres en uno”).
El cerebro reptil, ubicado en el tallo cerebral, esto es en la parte más baja y trasera del cráneo, en el centro de este sistema, se encuentra el hipotalamo área del cerebro que regula las conductas instintivas y emociones primarias como el hambre, deseos sexuales y la temperatura corporal, elementos básicos de supervivencia. Es compulsivo y estereotipado. MacLean define que esta función organiza los procesos involucrados en el regreso de las especies migratorias al mismo terreno de crianza de años atrás.
El cerebro paleomamífero, que comprende el sistema límbico, conocido también como el sistema de la emociones, constituido principalmente por el hipocampo, que cumple una función muy importante en el aprendizaje y la memoria y la amigdala, que dispara el miedo ante ciertos estímulos y desempeña un rol activo en la vida emocional. Agrega las experiencias actuals y recientes a los instintos básicos mediados por el cerebro reptil. Este sistema permite que los procesos de sobrevivencia básicos del cerebro reptil interactúen con elementos del mundo externo, lo que resulta en la expresión de la emoción. Un buen ejemplo es como el instinto de reproducción interactuaría con la presencia de un individuo con atributos atractivos (cultura) del sexo opuesto, por lo que se provocarían sentimientos de deseo sexual en el individuo de estudio.
El cerebro neomamífero, la cortex o neo corteza, regula emociones específicas basadas en las percepciones e interpretaciones del mundo externo. Sentimientos de amor hacia un individuo particular serían un ejemplo de este tipo de emoción. Según MacLean, en los mamíferos avanzados, como los humanos, funcionan los tres cerebros. En los mamíferos inferiores se dan los cerebros paleomamífero y reptil. En los demás vertebrados solo existe el cerebro reptil.
Por lo tanto la evolución del cerebro paleomamífero (sistema límbico) libera a los animales de la expresión estereotipada de los instintos dictada por el cerebro reptil. El cerebroneomamífero añade mayor flexibilidad a la conducta emocional al darle a los mamíferos superiores una conducta en procesos interpretativos complejos y utilizar la solución de problemas y la planeación a largo plazo en la expresión de las emociones.
El entendimiento y manejo de esta teoría en la aplicación de la neuropsicología para generar estímulos que permitan llegar a extraer información, no solo del córtex, sino llegar al cerebro reptil o al paleomamífero, en la metodología cualitativa de la investigación de mercados, utilizando diferentes técnicas, como las entrevistas de profundidad, etnográficas o Focus Group es fundamental si pretendemos hablar de un neuromarketing con bases científicas.




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