martes, 4 de julio de 2017

Teoría de los Hemisferio Cerebrales

Roger Sperry

(1913 - 1994)


Roger Sperry nació el 20 de Agosto de 1913, en Hartford, Connecticut. Su trabajo sobre el "Cerebro Dividido" arrojó luz sobre las funciones cerebrales. Sperry describió la especialización de cada hemisferio de manera que el izquierdo, generalmente el lado dominante, está implicado en el razonamiento, la lengua, la escritura y la lectura, mientras que el hemisferio derecho, en general menos dominante, está implicado más en procesos no verbales, tales como arte, música y comportamiento creativo.

Para llevar a cabo sus investigaciones, utilizó quimeras. Además de un animal fabuloso, la quimera es una imagen compuesta por dos mitades diferentes. Sperry eligió como sujetos de investigación a pacientes que, por diversas causas, tienen desconectados ambos hemisferios, es decir, han sido callos otomizados.

Puestas estas personas delante de una quimera -por ejemplo, un "rostro" formado por dos mitades de rostros diferentes- se mostraban incapaces de notar el artificio. Le pedía al paciente que diera una respuesta verbal acerca de lo que veía; se sabe que las funciones del lenguaje están localizadas en el hemisferio izquierdo; pues bien, el paciente hablaba y decía que veía la mitad de la imagen que correspondía a ese hemisferio. 
Luego, se le pedía que agarrara con la mano izquierda (que está comandada por el hemisferio derecho) una copia del objeto que veía y que tenía a su disposición entre muchas otras imágenes, sobre una mesa delante suyo; entonces, el paciente elegía la copia de la imagen que correspondía a su hemisferio derecho. Su trabajo señalando al cuerpo calloso como "puente" entre ambos hemisferios cerebrales y las implicaciones en el estudio y tratamiento de la epilepsia y otras enfermedades mentales le valieron el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1981. El profesor Sperry continuó sus investigaciones hasta su muerte, el 17 de abril de 1994.




Su trabajo sobre el “Cerebro Dividido” arrojó luz sobre las funciones cerebrales; analizó las diferentes formas de “ver el mundo” que tienen  ambos hemisferios y determinó que cada uno de ellos, aunque contienen áreas de percepción funcional-mente similares, perciben la información disponible de manera muy diferente.

Sperry describió la especialización de cada hemisferio de manera que el izquierdo, generalmente el lado dominante “manda” en el espacio correspondiente al espacio visual del ojo derecho (por el cruce de los nervios de ambos ojos en su camino hacia el cerebro) y está implicado en el razonamiento, la lengua, la escritura y la lectura, mientras que el hemisferio derecho, en general menos dominante, controla el espacio visual de lado izquierdo, y está implicado más en procesos no verbales, tales como arte, música y comportamiento creativo.

Ambos lóbulos están, perfectamente conectados, pero si no fuera así, y uno de los dos “fallara”,  perderíamos facultades muy importantes, por ejemplo el habla y el lenguaje en general, en el caso de lesiones en el hemisferio izquierdo, o el reconocimiento de lugares, personas…, si se tratase del hemisferio derecho.

Para realizar sus investigaciones, Sperry utilizó quimeras, termino que además de significar un animal fabuloso, lo utilizó como una imagen compuesta por dos mitades diferentes.


Sperry eligió como sujetos de investigación a pacientes que, por diversas causas, tienen desconectados ambos hemisferios, es decir, han sido callos atomizados.
Estas personas teniendo en frente una quimera -por ejemplo, un “rostro” formado por dos mitades de rostros diferentes- se mostraban incapaces de notar el artificio. Le pedía al paciente que diera una respuesta verbal acerca de lo que veía (las funciones del lenguaje están localizadas en el hemisferio izquierdo) pues bien, el paciente hablaba y decía que veía la mitad de la imagen que correspondía a ese hemisferio. Luego, se le pedía que agarrara con la mano izquierda (que está comandada por el hemisferio derecho) una copia del objeto que veía, colocada entre muchas otras imágenes, sobre una mesa delante suyo; entonces, el paciente elegía la copia de la imagen que correspondía a su hemisferio derecho.
Su trabajo señalando al cuerpo calloso como “puente” entre ambos hemisferios cerebrales y las implicancias en el estudio y tratamiento de la epilepsia y otras enfermedades mentales le valieron el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1981.
Para Sperry, el mayor de los atributos  cerebrales es la consciencia, y ésta es fruto de la enorme complejidad orgánica que lleva a unos organismos a evolucionar en otros, cada vez más complejos, lo mismo que la complejidad que lleva a nuestro cerebro a desligarse de una forma cada vez más elaborada, de los impulsos primitivos.
El profesor Sperry continuó sus investigaciones hasta su muerte, el 17 de abril de 1994.


Para llevar a cabo sus investigaciones, Sperry utilizó quimeras. Además de un animal fabuloso, la quimera es una imagen compuesta por dos mitades diferentes. El campo visual humano está dividido en mitades: a una le corresponde el hemisferio derecho del cerebro, a la otra el izquierdo. Cada ojo tiene este doble campo (a diferencia de los oídos, que casi por entero corresponden cada uno a un hemisferio cerebral). Sperry eligió como sujetos de investigación a pacientes que, por diversas causas, tienen desconectados ambos hemisferios, es decir, han sido callosotomizados (el cuerpo calloso es la principal unión entre los hemisferios).


Puestas estas personas delante de una quimera -por ejemplo, un "rostro" formado por dos mitades de rostros diferentes- se mostraban incapaces de notar el artificio. Eso resulta, para quienes disponemos de un sano y eficiente cuerpo calloso, bastante sorprendente y difícil de imaginar. Pero Sperry fue más allá: primero, le pedía al paciente que diera una respuesta verbal acerca de lo que veía; se sabe que las funciones del lenguaje están localizadas en el hemisferio izquierdo; pues bien, el paciente hablaba y decía que veía la mitad de la imagen que correspondía a ese hemisferio. Luego, se le pedía que agarrara con la mano izquierda (que está comandada por el hemisferio derecho) una copia del objeto que veía, que tenía a su disposición, entre muchas otras imágenes, sobre una mesa delante suyo; entonces, el paciente elegía la copia de la imagen que correspondía a su hemisferio derecho.

Durante treinta años, Sperry hizo muchas otras investigaciones sobre los hemisferios cerebrales, pero la relatada aquí es la que dio los resultados más espectaculares. La pregunta que cabe es: pero en realidad ¿qué veía el paciente? Veía lo mismo que cualquier feliz poseedor de un cuerpo calloso, pero su conciencia estaba desdoblada. Las personas sanas, que generan en una primera etapa las mismas semi-imágenes, intercambian luego información entre ambos hemisferios, y son capaces de decir: "veo un objeto compuesto por dos mitades diferentes".
Pero ¿es cierto que podemos afirmar eso? ¿No parece, más bien, que no somos capaces de formar imágenes enteras del mundo y de nosotros mismos? Toda esta manía hedonista y egocentrada, toda esta ética yuppie que cunde en el planeta, ¿no es una manifestación de una severa discapacidad perceptiva? Si el habla conforma respuestas a los estímulos visuales, otras funciones cerebrales también lo harán, así como lo impedirá su atrofia. De alguna forma, se puede estar tranquilo: no es que seamos estúpidos; es que no nos damos cuenta.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario